viernes, 17 de mayo de 2013

Cantos y silencios



A la belleza de una dulce muchacha hoy le canto,
y ella, lánguida, se tiende y me escucha,
que no ha oído lisonjas tan fervientes
desde que vio por vez primera
la luz del día.

A la belleza de una dulce muchacha hoy le canto,
y ella, ingenuamente, oye mi canto embelesada,
ignora en su inocencia la intención
que guardo tras de mis lisonjas
mirando goloso, sus encantos.

A la belleza de una dulce mucacha hoy le canto
y ella, se entregará confiada en mis manos
y haré de ella mi más ardiente amante
y descubriré uno a uno  sus secretos
y en ella gastaré mis días.


A la belleza de  esta dulce muchacha le he cantado
y ella, subyugada, en mis brazos se ha entregado,
y tan embriagados en amor vivimos hoy
que ya de las lisonjas no preciso,
   son mis manos y mi cuerpo 
los que ahora hablan.

A la belleza de esta dulce muchacha he cantado,
y ella, seducida toda entera, su vida me ha donado,
¡y seguimos en este amor tan sumergidos!,
y en el silencio nos amamos,
y mi alma, de amor rebosa, conquistada.

¡Más palabras no han sido necesarias!



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