- He estado navegando en medio de las tormentas y mares embravecidos
Días enteros sin sol, que ni mi rumbo ni mi estela iluminara.
Noches densas que acrecientan los temores y las sombras
Siento que busco una orilla, donde pueda descansar.
Rayos, relámpagos, truenos, recia lluvia, viento fiero,
arrasaron la borda de mi endeble barca,
la que ya no comandaba: había perdido el timón
Si es que arribo a una orilla, tendré cuidado al pisar
Alimañas y maleza podrán acechar mi paso
Soy un pobre navegante, perdido en alta mar
Pero en tierra me amenaza lo que jamás conocí.
Cuando llegue a una orilla, tendré cuidado al pisar
y mis pies, temblorosos, una huella buscarán
¿Quiero encontrarme con alguien o alejarme de él?
Temo más una presencia que a la tormenta del mar.
¿Quién sabe lo que le espera, cuando el ancla va a fondear¿Quién sabe si lo que encuentre
estaba allí para él?¿Quién sabe?
y mis ojos, asombrados, lo no visto observarán
queriendo escrutar profundo con temor al nuevo error.
Y sin mapa o ruta alguna, crecerá en mi interior
el horror siempre presente de la duda a confirmar.
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