domingo, 19 de mayo de 2013

Una orilla donde estar


    He estado navegando en medio de las tormentas y mares embravecidos
    Días enteros sin sol, que ni mi rumbo ni mi estela iluminara.

    Noches densas que acrecientan los temores y las sombras

    Siento que busco una orilla, donde pueda descansar.
    Rayos, relámpagos, truenos, recia lluvia, viento fiero,

    arrasaron la borda de mi endeble barca,
    la que ya no comandaba: había perdido el  timón

    Si es que arribo a una orilla, tendré cuidado al pisar

    Alimañas y maleza podrán acechar mi paso
    Soy un pobre navegante, perdido en alta mar
    Pero en tierra me amenaza lo que jamás conocí.

    Cuando llegue a una  orilla, tendré cuidado al pisar
    y mis pies, temblorosos, una huella buscarán
    ¿Quiero encontrarme con alguien o alejarme de él?
    Temo más una presencia que a la tormenta del mar.

    ¿Quién sabe lo que le espera, cuando el ancla va a fondear¿Quién sabe si lo que encuentre 
    estaba allí para él?¿Quién sabe?

    Un rezo leve, muy tímido, a los labios va a aflorar,
    y mis ojos, asombrados, lo no visto observarán 
    queriendo escrutar profundo con temor al nuevo error.
     Y sin mapa o ruta alguna, crecerá en mi interior
    el horror siempre presente de la duda a confirmar.

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