domingo, 26 de mayo de 2013

El alma, su vuelo y yo

Espléndida, luminosa, bella, primorosa,
va el alma en su centelleante esfera,
y asciende triunfal, se aleja, y pone
distancia entre su hermosura, y del
cuerpo, sus miserias

Está tan radiante  y ufana,
que tal vez hoy ya no vuelva
Desde aquí la observaré
esperando su piedad,
y expectante de su vuelo

¿Quién querría habitar
lo que antes habitó
si allí nada más halló
que gran tristeza y dolor?
Es su vuelo, libertad,
al fin, de tan dura cárcel
¿Por qué querría volver?

Miro anhelante su vuelo
desde aquí...
No respiro, estoy quieto
¡Sin ella vivir no puedo!
Ella conmigo tampoco

Qué hacer para que ella quiera,
en compasión infinita,
volver a animar  mi cuerpo,
su cárcel, el pozo de las ruindades.
¡Ah, alma que buscas alto, en los cielos,
luz que te alumbre siempre
y de mi oscuridad te aleje!

Ya casi no estoy,  sin atreverme
a intentar llamarte, sin voz
y ya sin aliento,
te veo llegar
¡tan pura!,
descansada
y dispuesta
a seguir en mí tu camino
Sabes, y eso es consuelo,
¡que ya tendrás otro vuelo!

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