lunes, 20 de mayo de 2013

Explícame, amigo mío

Cuéntame hoy, amigo mío
cuál es la causa de este inmortal anhelo
que hay en mí y que subsiste a mi pesar,
porque no lo he llamado.

¿Qué supones, explique este estado?
¿Qué tú crees me embarga de este modo?
¿Qué origen extraño le has hallado?
¿Cómo explicas que mi alma se ha volado?

¿Quién decide dónde quiere estar su alma?
¿Quién la toma, se la lleva, la habita, más luego, ¿la abandona?
¿Es destino inevitable que el amor te robe el alma?
¿que el amor te la esfume y la traslade a su antojo?
¿O es destino que no cabe a los hombres, el amar?
¿y por eso te confundes cuando amas?
¿Acaso habitaba en otro mundo
cuando creía que 
 sólo una yo había sido?
¿Y ese mundo se extinguió?
¡Respóndeme, amigo mío!

¿Cuál es ahora, dime tú, amigo mío,
el recinto en el que habitan  nuestras almas?
¿Es que ahora ya se hallan separadas?
¿O están juntas para siempre?
¿Y qué es siempre?
¡Responde a mi reclamo! y explícame
lo inexplicable.

Mientras tanto, calma mi ansia,
déjame, piadoso, amoroso, tierno, que mi cabeza
recostada en tu pecho,
descanse del tormento, que dulcemente me desgarra.

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