| Dulcinea vivía ignorada, en su aparente fealdad, sin que nadie le hablara de su oculta hermosura, hasta que un noble caballero le hizo saber y sentir, dónde estaba su belleza, y a ella ofreció su vida, sin dudarlo ni un momento. En ese mismo instante, ella comenzó a esperar al tal noble caballero, quien emprendió la aventura para traer a sus pies, toda hazaña cumplida en razón de su querer, y así, llegar a obtener el premio de su amor, mientras pasaban los días y ella más embellecía, iluminada en su amor. Dulcinea, la despreciada por los donceles del pueblo, se ha transformado en belleza por milagro de un amor y por ser digna de halago y de hazañas cumplidas, cosa muy propia y común cuando el amor hace su entrada y llena los corazones con galana hermosura. Don Quijote, el caballero, sin saberlo lo logró y llevado de la mano de su desinteresado amor, adornó y le dio vida a la pobre Dulcinea que a partir de ese día, en reina se convirtió. |
miércoles, 22 de mayo de 2013
Milagro para Dulcinea
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