viernes, 10 de mayo de 2013
El niño y el poeta
Cuando el niño habla, el poeta duerme,
¿quién mejor que un niño va a decir la vida
como en poesía?
El poeta calla, y duerme,
y en sueños recoge lo que el niño dice.
Poema sublime el de la niñez:
espontaneidad, candidez, frescura;
primicia inocente de
una vida nueva, incontaminada
con la sensatez que la poesía ignora.
Cuando el niño habla, el poeta duerme,
cuando un niño vive, hace poesía,
huelga la tarea del poeta insigne:
el niño sabe a belleza
y toda belleza, poema se vuelve.
Cuando el niño habla, el poeta duerme;.
Su vida ofrece, y fluye en juegos.
Poema sublime, ¡jugar a vivir!
y en ese juego, degrana el poema,
el poema único que da el existir.
De lo que habla el niño
se nutre el poeta, y escribe
sus letras recordando rimas
que el niño formaba con su existir
Si niño no hubo...¡no habrá poeta!
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