Todo ser y cosa que surge en esta tierra nuestra
se vuelve palabra y obtiene su nombre
Y en las mentes de los que las nombran, su imagen permanece.
En ese mismo nombre crecerán las imágenes
Rodeadas de enjambres de otras palabras
Y esas otras palabras, ponderarán lo nacido.
El nombre nace junto a lo nacido
Y aunque nacido fuera nunca antes conocido
Se vuelve conocido por el nombre acuñado.
Entonces, dime tú, aurora de mi vida:
¿Qué nombre le pondremos a lo que de nosotros ha surgido?
¡Indago tan inquieto! ¡No sé cómo llamarlo!
y si no lo nombramos, ¿no más existirá?
Si todo lleva un nombre, tan sólo porque existe
Y lo nuestro no lo tiene, ¿crees tú que vivirá?
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