jueves, 25 de octubre de 2012

Inmensidades

Miríadas de sensaciones torturantes, acuciantes, que atormentan el ser
día y noche.
Represión de sentimientos portentosos, 

que no encuentran su cauce.
Ocultas voluntades sin dueño, que enloquecen la mente y la acosan, 

y sin freno,
obsesionan y martirizan al pobre amante fracasado.


¿En quién volcar la pasión enloquecida de un pobre ser,  que sin descanso, ama 

a quien no le ama,  a aquello que se le escurre,
a lo que le demuestra indiferencia y frialdad, esa frialdad, inesperada, esquiva,
que quema sus entrañas?

¿Cómo volcar en su interior lo que no cabe?,  ¡no es posible!

Sus sentimientos lo rebasan y desbordan,
y luego le atortujan despiadados;
turbulentos, como las aguas de un dique desatadas,
embravecidas, incontenibles, arrasantes,
y de él... quedan despojos.

La vida retorna, fuerte, y busca resarcirse, y
se pone en marcha.
Su mirada inquieta, desorientada. Con un dejo
triste de la miseria conocida.
Vuelve sus pasos con lentitud: ¡hay tal cansancio!

Algo habrá aprendido: a mantenerse a flote
en medio de un océano de dolor, que, despiadado  
lo ha arrastrado hacia negras honduras,
y lo ha devuelto ahora, ¿para empezar de nuevo? 

lunes, 22 de octubre de 2012

Transfiguración

De la pena padecida
ha surgido un cambio,
y mi alma, toda, conmovida
se ha vuelto pétrea, cual
el gris granito.

Ni las caras tristes y
abatidas, ni la vejez que
avanza y se hace vista,
ablandan mi alma,
que está endurecida.

Implorante rostro, ojos
de congoja, alegran
mi pecho; llegó la revancha
y es el disfrutarla,
placer esperado.

¿Para qué agraviaste?
¿Cuál fue tu objetivo?
¿Fue perder, acaso,
lo que fue entregado
sin reserva alguna? 

Al fin, lo has logrado.
Desaparecido es, lo que
una vez ha sido.
Y ya sin remedio,
todo se ha ido.

sábado, 20 de octubre de 2012

Las mujeres



Las mujeres, ¡ah! Las mujeres...
Criaturas blandas cual el agua blanda.
A veces, tan duras y frías, ásperas y crueles.
Semejan acero cuando el odio manda.

Las mujeres... de ellas se dice
que son amadoras consuetudinarias.
Que son buenas madres o que no son nada.
Que soportan todo, que son tan pacientes.
Que es virtud de mujer, el tener paciencia...

Yo no  las he visto en esas maneras,
Más bien he mirado su enorme fiereza,
Su coraje intrépido, su fuerza invencible,
Su andar decidido, su sobrevivencia,
Su callado grito, su orgullo mudo.

Su cabeza en alto, mas sus ojos bajos.
Su mirada quieta, corazón turbulento.
Pasiones encontradas, voluntad que manda.
Todo y más he visto, en las mujeres.
Creen que las vieron, pero están tan ciegos...

Secretos ocultos, nadie puede verlos
Secretos de mujer, guarda su alma, cancerbero celoso,
De cada nuevo instante de su vida ardua.
Revanchas requiere, y también las logra.
Valiente, intensa, decidida, dulce.

Posee la vida, la lleva en su vientre
En su vientre el hijo, prestada la vida.
Es dueña y es ama, es reina y mendiga.
Su casa es castillo, su puente el amor.
Su día es noche y su noche día.

Detener su marcha, sólo con la muerte.
Su cansancio es reposo, su afán su calma.
¡Ah! Las mujeres, hondísimas simas.
Comprender no alcanza:
Sólo hay que amarlas.


jueves, 18 de octubre de 2012

¿Querríamos saber?

¿Podemos saber, de algún modo, quién está a nuestro lado?


Sólo yendo a su encuentro y
mirando su cara, sin aviso del encuentro, 
sin preparse, sin acicalamientos,
sin poder ocultar aquello, que de verdad, tuviera en su  pecho.

El asombro congelaría nuestra vida en un instante: 
Ver el rostro de ese alguien sin que éste advierta, 
haría que se muestre en una ráfaga, como verdaderamente es, cómo se siente, cuando está a nuestro lado.

Ese momento imprevisto,
puede denunciar más su verdad, que mucho tiempo pasado a su lado, alistado y actuando en tal propósito.

Parece una estafa, si te pones a pensarlo, 

pero es un juego en busca de lealtad, 
de sinceridad, de la verdad del sentimiento, de
la pasión; todo aquello que imaginábamos genuino.

No habrá alegría en la cara sorprendida de aquél 
que no siente real afecto por un otro, 
que, cuando aparece sorpresivamente, 
desnuda en su expresión, su verdadero ser.

El hecho de ir hacia el otro,  en calma, de repente, 

desnuda su verdad, y la hace inocultable.
Su cara, franca, expresaría su real sentir,
en un alarde de sinceridad no deseada, 
y no podría  ocultar nada, del impacto recibido,
por aquella visita inesperada.

Es un riesgo a correr, es necesario hacerlo.  

Podrìa ser doloroso e insoportable,  tal vez nos destruyera.
Una vez visto, recogeríamos los restos
y, armándolos, como si un rompecabezas fuera,
nos alejaríamos, buscando otros senderos,
en una libertad llena de alivio.

¡Habremos despejado una cruel duda,
que hasta ese momento, carcomía!

miércoles, 17 de octubre de 2012

Inexplicable

En las sombras de un pasillo y
la bruma de la noche
que me envuelve el pensamiento,
mi cuerpo humillado.

Camino a tientas, tropiezo.
Un hombre me atrae
me mira, me interroga con sus ojos
y me horada.

Mujeres me rodean, me perturban 
trastornadas, inquietantes,
y me acusan y deliran, con sus mentes
afiebradas.

Yo soy ellas, ellas yo;
¿y el hombre? El hombre es todas.
El pasillo, nuestras vidas.
Somos todos, no son nada.

lunes, 15 de octubre de 2012

El amado

Si tú fueras mío, no te poseería
Si a mí te entregaras, no te tomaría
Si tú me abrazaras, de ti me escurriría
Si tú me amaras, me esfumaría

Si tú te ofrecieras, y me pertenecieras
Si tu vida completa, a mis pies pusieras
Si tus ojos bellos sobre mi posaras
Si estuvieras cerca, yo me alejaría

Si tu ardiente boca, delicia deseada
Si tus labios húmedos sobre mí apoyaras
Si tu frente amable ante mí inclinaras
Si a mí te entregaras, desesperaría

Si tú me escucharas, me comprenderías
Si tú me observaras, mi todo sabrías
Si tú me amaras como yo te amo
Si tan sólo vieras, ¡cómo sufrirías!

Es que te he evitado para no morirme
Es que he huído ante este amor
Es que me aniquilas, pues tú eres todo
Y yo, ¡yo no soy nada!

domingo, 14 de octubre de 2012

Adormecida

Adormecida, acunada, ensoñada
en un mundo extraño, yo permanecía,
sin poder ver con claridad
lo que el mundo me enseñaba

En un estado de sopor había vivido,
y ahora, despertaba, sorprendida,
entre una bruma que mi visión entorpecía,
y que eran mis constantes fantasías.

Mi carne débil, con amor se estremecía.
¡Y no me daba cuenta!, que el amor no es nada...
Que en las manos,  como agua se escurría,
imparable, sin remedio. De mí huía.
 
Ahora, ya despierta, observo con fría calma,
los despojos que han quedado, rotos,
desgajados; leves rastros de un ser enamorado,
que a golpes de desprecio, quedaron destrozados.

Adormecida, en mi propio ser mecida,
acurrucada, no veía fuera de mis entrañas.
Empobrecida, hoy no tengo nada; ni sueños me quedaron. 
Volver a estar adormecida es mi deseo,
antes que despertar y verme abandonda.

sábado, 13 de octubre de 2012

Mi error

Mi peor error, haber creído
que la  vida me ofrecía otra vida,
cuando sólo otra trampa me tendía.
Incauta yo, no lo advertía.

Dispuesta y rebosando ilusiones,
entregaba cada uno de mis días
con alegría, ignorando en mi inocencia,
aquello, que después, en mil pedazos
me destrozaría.

Mi peor error, haber creído
que en la vida, como un milagro,
la compensación y el renuevo
llegarían, y permanecerían.

Mi peor error,  haber creído
que el amor llegaba para siempre
y no ver, que para siempre, en el
humano, ¡no hay nada!



Las vertientes

Las vertientes de mi alma vienen,
arrecian, desesperadas, en su urgencia;
piden amplitud para correr su curso;
son vertiginosas y de infinito caudal.
Son dolorosas, teñidas de sangre.

El alma invadida,guarda heridas graves
que vierten su sangre,
interminablemente, como es todo
en el alma, interminablemente.

Un grueso torrente, abundante
y ancho, no termina nunca de manar
su contenido de dolor, y su tristeza
Es eterno o lo parece, por su enormidad.
Es imparable y ¡duele tanto!

¿Para qué tener un alma que no muere,
en un cuerpo tan frágil, que muere lentamente?
Es capricho de los dioses el habérnosla dado.
Es delicia de los dioses, nuestro padecer.
Es durísima agonía esta inagotable vertiente
del alma, derramada incesantemente,
y que acaba con la vida de quien... ¿la posee? 

viernes, 12 de octubre de 2012

Escarnecida

Sin quejas, escarnecida, mira hacia lo lejos
Perdida, no cree ya en un amanecer: no puede verlo
¿Con qué comparar su dolor?
Su dilema es continuar, o quedarse allí estancada.

Las noches han perdido su brillo

Las estrellas han huído
La negrura todo lo invade y lo puebla
Y los cielos se ciernen sobre ella.

¿Qué horizonte donde ir elegiría,

sin tener ante sus ojos un lugar
en el cual  descansar de sus tristezas?
Su carne está rota, destrozada,
y aún sigue con vida.

jueves, 11 de octubre de 2012

Intentando la vida

Un amanecer, tal vez, vendrá en breve, 
 y me llevará a otros caminos, los que andaré 
con mil tropiezos, tal como he andado 
por los ya pisados, que no hay camino nuevo, 
donde no se cometan más errores, 
aunque no fueran, a los pasados, parecidos.


Así pasan nuestros días, yo estando 
y tú observando, las huellas de mi transcurrir, 
que algo bueno habrá de salir de ello, creo;
es impulso poderoso esta creencia.


Sin embargo, dudo, y la duda me desgasta
y de angustia me llena y me oprime:
¿cuál error será el próximo que arribe
a las costas desvastadas de  mi vida?


Junto a ti, o por delante, temerosa,
verás mi lento e inseguro avanzar,
que no sé si es avanzar o sólo intento,
pues yo sigo estancada en mi trayecto.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Envidia

¿Será que de nosotros, pobres mortales,
los dioses envidian el amor?
Pues tan pronto lo destruyen, cuando lo ven crecer,
y de  crueles miserias lo siembran, hasta acabar con él.

¿Por qué no hay hombre, aun amando, que amparar
pueda, este hermoso sentimiento?
Qué furores tan tremenos provoca en los dioses,
el humano amor, que desatan de inmediato, sobre 
ellos, su venganza, enviándoles, prestos, el tormento
que muy pronto, aniquilará el amor.

Súbitamente acosados por una interminable sed
deambulan, desorientados, buscando no saben
a quién, y cambian constantemente el objeto de su 
amor, sin encontrarlo jamás, pues así, tan extraviados,
¿cómo saber quién es quién?

Sacudidos, los  pobres,  como títeres endebles,
van y vienen y no dejan de sufrir,
pues no encuentran en sus seres cómo calmar esa sed,
e, insaciables, castigados, de nuevo van a buscar
lo que sin saber hallaron, y ahora van a perder.


 

Tinieblas

Por terrenos cenagosos, busca el alma
una  luz que, radiante y vigorosa
la ilumine y la rescate, de los tenebrosos túneles
donde se encuentra sumergida.

¿Qué egoísmo tan inmenso la ha sumido en tales
honduras pavorosas, que no encuentra la salida
ni el camino hacia la luz que llega, salvadora
y que no espera, y se aleja, inaccesible?

Esa ciénaga pringosa que retiene, no ha sido
fruto de la propia vida que esta alma anima,
sino, más bien el producto de los hechos de los otros,
esos que se acercan y destruyen,  esos que todo pisotean, inmisericordes.

Ni el hermoso brillo de esa luz, ni el amor redentor
que se aproxima, salvarán esa alma del horror
donde se encuentra sumergida; que ya todo lo que
llegue será inútil: esa alma está vencida.

martes, 9 de octubre de 2012

Oasis

En los días resecos del dolor y de la rabia,
los buscamos, sin saber si los hallaremos, 
y tan sólo aparecen en la vida, cada tanto.

 Son aquellos momentos de descanso, en que
amigos amorosos se aproximan, y dulcifican
los duros avatares que golpean, y son oasis.

Oasis plenos de luz y de colores, ideales del reposo, 
que animan a seguir en el camino, camino ardiente y desierto,
por el que todos los vivientes caminamos.

Oasis en los que abrevamos, sedientos y cansados,
oasis de las manos extendidas y  hombros dispuestos,
al sostén de las cabezas apaleadas.

No los vemos; ya  creemos que son un espejismo,
sin embargo, allí están, presentes y reales,
iluminando el descanso del alma, tan ansiado.

Los oasis de la vida son aquellos, a quienes
podemos llamar nuestros amigos
y confiados, apoyados en ellos, descansamos...

Virginal

Virginal me siento, porque en tí soy nueva
e intocada...
Porque nadie antes me conoció de tal manera,
como tú lo haces...
Porque cada vez, es una novedad desconocida,
porque somos nuevos en cada encuentro.

Virginal me sé, porque jamás antes, tuve la noción,
de ser para alguien de esta manera.
No importan los años que hayan transcurrido,
cada vez es hoy, cada vez es nueva.
como son tus manos, cuando sobre mí se posan
y levantan de mi piel, mil sensaciones.

Virginal me siento, porque cuando fuiste,
fuiste para siempre, mi amado elegido
No ha sido antes de ti nadie, por mi alma,
el indicado
Porque soy nueva para ti en cada encuentro,
virginal me siento, toda para ti.

lunes, 8 de octubre de 2012

Pétalos en el suelo

El frío que los hiela,
les penetra, pues yacen
pisoteados en la tierra.

No recoge este suelo
su esencia, por ser muertos
los pétalos sin cáliz.

¿Quién ha sido su verdugo?
¿Qué pies impíos los pisaron?
¡No vieron sus colores ni su aroma!

Allí quedan, testigos mudos
del dolor y de la saña,
¡y de un amor tan desdeñado!

No habrá quien los recoja,
ya que muertos, quedan condenados
a un olvido eterno, antes bellos, delicados,
ahora muertos, derrochados...

Miserias

Miserias contempladas con piedad
hacen menos miserable al que lo sea
El amor del que descubre sus despojos
le dará a su vida a un nuevo brillo

Hay dos posturas posibles ante  las ruinas presenciadas:
Llenarse de odio y repugnancia, y alejarse,
o, conmovido y con gran delicadeza
acercarse al miserable y concederle, el calor de una caricia

Pudiere en esta circunstancia, ser de tal valor
la tal caricia, que su alma rescatara,
y de ese modo el pobre desvalido, 
un ser más honorable se volviese.

¿Y si así no fuera? Saber que la miseria
está presente en cada uno de los seres
que, sin excluir a nadie,
habita estos suelos de miserias. 

domingo, 7 de octubre de 2012

Sin ver

En ocasiones, se perciben en el alma,
verdades tan horribles,
que la mente, oculta al unísono
su real significado,
y se empeña el hombre, entonces,
y persevera en el mal que allí cobija

¡Oh! En la caída del hombre
está su ascenso...
¿Por qué no descender
y luego, redimido, ascender 
desde lo hondo encontrado?

¡Oh! Perdición de aquel,
que, no queriendo ver 
en la negrura de su alma,,
en una albura inexistente, la sumerge,
y se pierde para siempre, enceguecido, 
en su propio y miserable engaño.

La traición

¿Qué es la traición? Me lo pregunto
y no puedo responder, y quedo mudo
ante el dolor que de ella emana

¿Qué es la traición? Busqué en un libro,
pero allí no estaba el significado
ni el dolor que de ella emana

¿Qué es la traición? Busqué en sus ojos;
se veía la mentira en ellos reflejada,
y era nada...

No es traición lo que se hace contra alguien
quien, para aquel que la comete, no es nada,
y por eso,  tal traición no ha cometido.

Y se alarga eternamente la pregunta,
y la duda; y no se entiende ni se abarca
Se vive tal como se siente una horrible puñalada.

sábado, 6 de octubre de 2012

Una vez más

Una vez más, y hasta cuándo he de aguantar
Una vez más, y la herida es nueva y duele más
Una vez más, y el descanso tarda y se vuelve esquivo,
una vez más

Una vez más, los desprecios muerden y dejan su huella
Una vez  más, las miradas llenas de indiferencia
Una vez más, esa bofetada tan ardiente y silenciosa
que no deja de doler

Una vez más, y hasta cuándo he de aguantar
Una vez más, las heridas, más profundas, siguen sin cicatrizar
Una vez más, todo duele, todo escuece, todo está
como antaño y ahora es peor

Una vez más, y ya no queda otra oportunidad
Una vez más, es la muerte que, esquiva
Una vez más, y no trae, al fin, la paz
y así poder olvidar

Una vez más, y hasta cuándo he de aguantar
Una vez más, sensación insoportable del sufrir
Una vez más, sin sentido este llorar
por aquel, que, cruel, te hiere sin parar.