Miserias contempladas con piedad
hacen menos miserable al que lo sea
El amor del que descubre sus despojos
le dará a su vida a un nuevo brillo
Hay dos posturas posibles ante las ruinas presenciadas:
Llenarse de odio y repugnancia, y alejarse,
o, conmovido y con gran delicadeza
acercarse al miserable y concederle, el calor de una caricia
Pudiere en esta circunstancia, ser de tal valor
la tal caricia, que su alma rescatara,
y de ese modo el pobre desvalido,
un ser más honorable se volviese.
¿Y si así no fuera? Saber que la miseria
está presente en cada uno de los seres
que, sin excluir a nadie,
habita estos suelos de miserias.
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