Mi peor error, haber creído
que la vida me ofrecía otra vida,
cuando sólo otra trampa me tendía.
Incauta yo, no lo advertía.
Dispuesta y rebosando ilusiones,
entregaba cada uno de mis días
con alegría, ignorando en mi inocencia,
aquello, que después, en mil pedazos
me destrozaría.
Mi peor error, haber creído
que en la vida, como un milagro,
la compensación y el renuevo
llegarían, y permanecerían.
Mi peor error, haber creído
que el amor llegaba para siempre
y no ver, que para siempre, en el
humano, ¡no hay nada!
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