En las sombras de un pasillo y
la bruma de la noche
que me envuelve el pensamiento,
mi cuerpo humillado.
Camino a tientas, tropiezo.
Un hombre me atrae
me mira, me interroga con sus ojos
y me horada.
Mujeres me rodean, me perturban
trastornadas, inquietantes,
y me acusan y deliran, con sus mentes
afiebradas.
Yo soy ellas, ellas yo;
¿y el hombre? El hombre es todas.
El pasillo, nuestras vidas.
Somos todos, no son nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario