En ocasiones, se perciben en el alma,
verdades tan horribles,
que la mente, oculta al unísono
su real significado,
y se empeña el hombre, entonces,
y persevera en el mal que allí cobija
¡Oh! En la caída del hombre
está su ascenso...
¿Por qué no descender
y luego, redimido, ascender
desde lo hondo encontrado?
¡Oh! Perdición de aquel,
que, no queriendo ver
en la negrura de su alma,,
en una albura inexistente, la sumerge,
y se pierde para siempre, enceguecido,
en su propio y miserable engaño.
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