martes, 9 de octubre de 2012

Oasis

En los días resecos del dolor y de la rabia,
los buscamos, sin saber si los hallaremos, 
y tan sólo aparecen en la vida, cada tanto.

 Son aquellos momentos de descanso, en que
amigos amorosos se aproximan, y dulcifican
los duros avatares que golpean, y son oasis.

Oasis plenos de luz y de colores, ideales del reposo, 
que animan a seguir en el camino, camino ardiente y desierto,
por el que todos los vivientes caminamos.

Oasis en los que abrevamos, sedientos y cansados,
oasis de las manos extendidas y  hombros dispuestos,
al sostén de las cabezas apaleadas.

No los vemos; ya  creemos que son un espejismo,
sin embargo, allí están, presentes y reales,
iluminando el descanso del alma, tan ansiado.

Los oasis de la vida son aquellos, a quienes
podemos llamar nuestros amigos
y confiados, apoyados en ellos, descansamos...

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