miércoles, 10 de octubre de 2012

Tinieblas

Por terrenos cenagosos, busca el alma
una  luz que, radiante y vigorosa
la ilumine y la rescate, de los tenebrosos túneles
donde se encuentra sumergida.

¿Qué egoísmo tan inmenso la ha sumido en tales
honduras pavorosas, que no encuentra la salida
ni el camino hacia la luz que llega, salvadora
y que no espera, y se aleja, inaccesible?

Esa ciénaga pringosa que retiene, no ha sido
fruto de la propia vida que esta alma anima,
sino, más bien el producto de los hechos de los otros,
esos que se acercan y destruyen,  esos que todo pisotean, inmisericordes.

Ni el hermoso brillo de esa luz, ni el amor redentor
que se aproxima, salvarán esa alma del horror
donde se encuentra sumergida; que ya todo lo que
llegue será inútil: esa alma está vencida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario