viernes, 30 de noviembre de 2012

Senda oscura

Misteriosos derroteros de la vida,

por los que a tientas ando,

temiendo y sabiendo, que en cualquier
recodo,


la siniestra sombra de mí hará presa

y cautiva quedaré por siempre
en mortal abrazo.



Ese rincón, escondido

y tenebroso, desconocido y natural,
no deja de acechar,


ya que la muerte nos es propia, y de la vida, es el fin.


A nadie se le priva
de este encuentro
final, y en su abrazo
encontraremos, la tan ansiada y desconocida paz,
que, aun sin saber
qué era, es siempre  un reclamo interminable, 

que en la infinita noche,  finalmente, se hallará.

Insaciable

Sed insaciable,  sequedad ardiente,
ansiedad de los sentidos, que acompaña el espíritu;
búsqueda interminable, mas,  ¿dónde buscar?,
necesidad y necedad juntas van.

¡Ah! Debilidad humana que
todo el tiempo vaga entre los deseos,
sin encontrar la saciedad que traiga la calma, 
que el desasosiego  esfume, quedándonos en paz.

Urgencias que brotan incontenibles
desde un alma torturada, que se estremece
y no sabe qué alcanzar; la confusión arrecia,
y la inquietud, sumerge la mente en desesperación.

Insaciable es nuestra alma,  no tolera la quietud,
exige los cambios, es implacable, todo le hastía;
emerge tirana, y grita por más,
¿qué otra cosa hacer?

Insaciables  somos y nada satisface
esta vida breve, que por anhelante
se vuelve aún más breve, y tortuosa también;
¿Cómo encontrar el camino justo?
¡Somos sólo humanos!, ¿cómo saber?  
   

domingo, 25 de noviembre de 2012

Existes...

Existes...o eres un sueño
que ya se esfuma, inalcanzable.

Existes...o eres la trampa
que me ha de dar sólo perdición.

Existes...o eres un sueño
que por tan bello eres sublime.

Existes...o eres duda que
no confirma en mí su presencia.

Existes...o eres creación pura
de tantas ganas de que existieras.

Existes...¿Por qué te escondes?
Y si existes, no tardes más.

Existes...o eres un sueño
que no soporto por no ser cierto.

¡Existes! Ya no lo creo, no puedes
ser, ¡eres real y eres más que un sueño! 

¡Existes!...y extasiada yo te comtemplo
y ya me atrevo a creer que estás...

Existes...  

Sueños de amar

Si durmiera para siempre, entonces
olvidarte yo podría.
Si mis ojos dejaran de contemplarte,
ciego entonces,  quedaría.
Si mis brazos no te abrazaran, igual
sería si no existieran.
Si mis días no estuvieran de ti llenos, 
vacío abismo serían.
Si mis manos no reposan en las tuyas,
sin descanso quedarían.
Si mi pecho no tuviera el tuyo, mi cabeza
sin apoyo, colgaría.
Si mi mente no pudiera pensarte como eres,
en todas sus potencias, de nada serviría.

Es locura la cordura sin amor; que no existe
un motivo valedero en la vida, si el amor no
estuviera, aunque al abismo ese amor nos condujera.

Mas, no es locura el amar con tanto afán,
y tan humano es, no comprender
por qué se ama. 

Contemplación

Adormecido contemplaba con entrecerrados ojos,
el declinar de mi vida, como el descenso vería,
desde una gris montaña.

Adormecido, en el inicio del final, ese instante me acunaba
y no me daba cuenta, y mi vida terminaba,
suavemente, desgastada.

Adormecido, de a poco fui muriendo y, entonces
vi, que de gusto había vivido, y que ya era tarde,
y el ocaso,  ya la luz se devoraba.

Adormecido contemplaba, cómo la muerte en sus brazos
me guardaba y, entregado a su envoltura, levemente, sin luchar, en su regazo, yo muy quedo sin remedio moriría.

 

Eres mi dueña

Tú, mi amada, eres mi dueña,
dueña toda de toda mi vida;
mi sangre, mis sueños, mi anhelo,
todo es tuyo y dueña eres de mi ser. 

Has tomado cada parte de mi vida
Era tuyo: sólo tenías que llegar
y  poseerme, y todo estaba consumado,
y nada ni nadie poa evitarlo.

Ofrecido estoy a ti, y con amor soy tuyo.
Encanto inexplicable del amor:
unos toman, otros dan, y nunca sabes
quién da más, o quién más ofrece .

El que toma, es poderoso,
el que da, lo es también.
Sabido es, que dando obtienes,
y que tomando, también. 

Queriendo estoy como estoy,
queriendo de a poco muero,
pero más pronto muriera
si este querer no tuviera.       

jueves, 22 de noviembre de 2012

Arrebato

Érase una vez un hombre, que solo estaba, y vio una luz, 
allá, a lo lejos, y ya sus ojos no pudieron apartarse.

Era una luz deslumbrante, y de mirarla no cesaba,
por su brillo y calidez, totalmenete seducido.

En su pecho, una llama, en su mente una obsesión:
esa luz, cuanto antes, sería suya.
 
Emprendió, muy presuroso, en su busca, el camino y,
dejó lo conocido, por opaco y deslucido.

Érase una vez un hombre, que solo estaba, y que
en busca de una  luz había salido...

Encontraron sus despojos ya resecos, calcinados:
la tal luz, era el amor; su destino inevitable había cumplido.

Éranse muchos los hombres, que el tal destino habían elegido.
El amor, no perdona, y todos ellos  han sido destruídos.

Empeñados en gozar de esa luz, todos sucumbimos, que mejor es morir iluminado, que vivir eternamente entre tinieblas.
   

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Se busca una vida

Hay señales en la vida,  que te dicen cuando debes detenerte y te resistes. 
Tranquilo, descansa  un poco, y luego continúa, ya repuesto
tu búsqueda afanosa: ¡es tu vida!

.Quedo a la espera de respuestas, mientras tanto, medito como puedo, 
tan sabiamente, como mi mente me lo permita  y yo lo crea.

Me siento como un pescador, y sin paciencia,
tratando de pescar emociones en medio de una  
isla, pero equivocadamentee, en el lugar más inconveniente,  pues no se pesca...
 
Y preso de mis propias decisiones,  azarado, como atrapado en el suelo,
haciendo un esfuerzo con mis pequeñas, inútiles e imaginarias alitas,como si volar pudiera.

Como un hato de monos gritando al aire, así de necio, o un lobo consado de tanto andar las estepas, igual de solo y valiente, así me siento a veces, y entonces, escribo.

Busco en la playa, (o en alguna valija olvidada), recuerdos que me unan a  algún cabo, 

pero aún no lo he encontrado. No sé dónde buscar lo que no encuentro-

Por éltimo, trato de encantar la serpiente, pero se me resiste, así que aquí estoy, 

escribiendo, como puedo,  y observando estas palabras, que, atrevidas, brotan sin razón que las dirija.

Y, también río de mis pretensiones, pero me animo a seguir con ellas, 

tratando de conseguir algo de esta vida, aunque ella, caprichosa,  se me muestre esquiva.

martes, 20 de noviembre de 2012

Vida inadvertida



 Y aquí vamos, otra vez, escalando muy pegados
a la roca indiferente, o creyendo que escalamos,
mientras sólo estamos manteniendo un frágil equilibrio,
y cuidando aquel desliz que eche abajo lo ascendido.

Encantando la serpiente escurridiza de la vida,
sin ver cuán vana es la tal pretensión;
tal vez fuera mejor dejar, que la vida nos encante
y, seducidos, ver brillar las estrellas rutilantes de su cielo.

Afortunadamente, hay momentos en que ese brillo
nos trasciende e ilumina nuestro instante y nos deja
ver, percibir, oír, contemplar, y en ese mismo instante
concebimos, y gozamos del vivir que es regalado.

Y la vida, continúa, erupcionando, y nosotros
ya nos fuimos y dejamos esta vida a nuestra espalda.    
Si lo viéramos,  sabríamos que la vida siempre 
es más, y nunca es menos.    
 

Circular



Nuevas llegan, y otra vez, impotente,
miro atónito, cómo el vértigo,  la ilusión
y la amargura, giran, giran, incansables,
y arrastran nuestra pobre humanidad, en su vuelta
interminable, infinita, inacabable.

No terminan de marearnos y, creemos,
que por fin, ha llegado el remanso esperado
a quedarse con nosotros, y la calma, que
pensamos, permanece indefinidamente,
sin saber que en un instante, un torbellino
nos arrancará de ella,  tan efímera como todo 
lo demás en nuestras vidas.
  
Círculos, que circundan y arrastran desde su centro,
enviándonos a lugares tan lejanos, y nos extraviamos,
y nos pensamos expulsados de su línea envolvente; pero no,
una y otra vez, giramos en su locura constante,
sacudidos en vaivenes poderosos,  y nuestras almas
casi, casi de los cuerpos,  despedidas.

Niestra vida se reduce a girar sin detenernos:
es un viaje inevitable hacia el círculo infinito
de orbitar sin consistencia, y en un vértigo
desconocido e inmaterial, que nos lleva sin retorno.
Después de todo, es nada más, otro giro,
otra alma, otro ser...y de ellos,  el universo lleno. 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Escrituras...

Si mis labios no musitan algún verso,
y la rima o la prosa mis ideas adornan y degranan, muero.


Si mi mente no elabora una idea que es poesía de mis sentimientos, muero.
Si hoy despierto y mi vida aparece tan real, muero,
y si mis sueños me  eluden y abandonan, muero.


No importa si mis versos no son bellos, ni alcanzan,
ni la poesía es mi arte;
yo, sin ella, muero.


Si mis ojos ven la vida sin el velo del poema,
desfallezco, y no soporto vivir preso de la forma
convenida y razonable.
 
¡Ah! Poesía loca, fantasiosa, etérea,
que tan sólo me habitas un instante 
y te desvaneces, dejando en mi alma la caricia
de tu verso inefable, desconocido, inexplicable...  

viernes, 16 de noviembre de 2012

Alma inquieta

Cuando en los atardeceres calmos,
mi alma inquieta, vaga, confundida,
tu imagen vuelve a mí, repetitiva.


No hay rincón oculto donde pueda cobijarme
y en tu rostro amado quedo, atrapado y preso,

indefenso e inerme, en esta muerte seducido.

Océano de angustia sobre mí
se abate, y me ahogo
en sus aguas, sin olvidar
tu cara,que sobrevive, aviesa, a todo olvido,

atisbando mi muerte inevitable.

Cuando en los atardeceres calmos,
mi alma inquieta vaga, confundida,
tu imagen vuelve a mí, y me aniquila.

El crimen de no amar

Ladrón, ladrón de amor, que a la tumba envías, por no querer, 
de ese mismo amor gozar, 
y con horrendo desdén, ese mismo amor desprecias

Ladrón de amor,
que de a poco matas
y en lenta agonía,
mi vida desgajas.


Ladrón, ladrón impenitente,
a quien nada importa
la vida del que ama.


Ladrón, ladrón irredento, 
que sólo gozas cuando a otro despojas 
y su vida sin aliento dejas.

Ladrón, ladrón que, impío, saqueas,
y que de a poco matas, gozando el placer
de la muerte lenta, que a otros infieres,

y sin conmoverte, pues tu indiferencia
es puñal letal, que jamás falla en su puñalada.

Cansancio

Cansancio, cansancio hondo, intenso...
Cansancio, cansancio de tumba que no descansa...
Cansancio, cansancio extenuante, 
que en su cansancio no se detiene...

Cansancio, cansancio lento, que todo lo cubres
Cansancio, cansancio, apagas todo atisbo
de un deseo lejano, que el cansancio ha agotado,
un deseo que fue antes llama,  y razón de vida...

Cansancio, cansancio, pesado y denso velo,
Cansancio que todo lo cubres y lento,  apagas;
Cansancio que no dejas, por donde tú pasas,
aliento ninguno, y... tampoco matas.  

Misericordia



Paciencia necesito, y paciencia pido, y también misericordia
para volver a mis interioridades
en las que me pierdo, irremisiblemente.
El desasosiego abunda, y las manos, atadas, mi mente atar parecen.
¿Será cosa de ubicar mi libertad
situándola en otro lugar que no tenga relación con este cuerpo?
Cuerpo al que no termino de acostumbrarme, a pesar de los años  que lo habito,
y que este mismo tiempo vuelve, casi insoportable...

¡Ah, cuerpo!, ¡tan perecedero y tan grávido a la vez!

La vida me cuenta cosas, que sé debiera  ocultar.
Cómplice de mí misma me veo, y con resquemor medito, 
y temo,
de lo que voy a encontar.
Pensamientos negros, antiguos, torturantes,
ponen rotas, mis memorias, a mis pies,
y busco fuerza y no la hallo, ¿de qué me habré de servir?

Y tan humana me siento, sin un  lugar para huir.
Encerrada en este cuerpo, hasta el fin, obligada a resistir.

Estoy vivo

Visiones de terror de fantasía vestidas,
cuelgan burlonas, y a mi alma  inquietan, 
dejando atónito mi pensamiento, 
que teñido de los mil horrores que ante mí aparecen, 
se obnubila,
y muy confusamente
se atropellan las ideas,
pugnando por surgir airosas de tal atolladero.

Y me pregunto, de angustia rebasada, gimiendo sola,
de dónde llega tanta
bruma, tanta niebla, 

que en su vientre oculta los pesares y los miedos que me habitan.
y los tiempos, raudos, corren y se alejan,

y mis manos,
estiradas, que no alcanzan,  dicen todo, 

pero, ¿quién escucha?, o ¿quién ha visto?
Que si sufro, sólo sufro porque vivo. 
Y porque vivo, continúo padeciendo...

jueves, 15 de noviembre de 2012

El tigre



Como un tigre, majestuoso, invencible,
así, irrumpe en mi coraza endeble,
tu presencia invasora, avasallante,
y, paredes que creí impenetrables,
se deshacen en tus garras
como finos cortinados de tenue seda,
y caen sus pedazos, mezclados con la sangre
de toda mi existencia, rota.

¿¡De qué oscuros horrores has surgido, tú,
inmenso tigre de un amor tan destructivo,
que de modo tan inicuo me aniquilas!?
Indefenso, entre tus fieras garras me deshago,
y veo en mi sangre derramarse mi vivir,
y no hay quien te detenga, cruel, salvaje;
y sin remedio,  tú me has de devorar.

El tigre majestuoso al que tu amor semeja,
tan feroz como hermoso es, y es por eso,
que con glorioso placer por tí me dejo destruír,
y, en retazos de mi ser yo te gozo, y en jirones
mi cuerpo todo te entrego, pues tú, el tigre,
eres,  en belleza sin igual, paroxismo de
pasión que da causa a mi existir.