domingo, 4 de noviembre de 2012

Crímenes sin castigo


No has de perder tus días en arrepentimientos:
como sigue la luna al sol, así siguen tus tristezas
a las culpas, a lo malo que ya hiciste, inevitablemente.

Sólo queda esperar que se transformen, cual gusano en mariposa, y dejar que los tiempos borren el horror del crimen cometido.
¡Siempre habrá alguien que perdone tu maldad!

Justificarte no es tu tarea, ya vendrán las voces,
halagadoras y melifluas, y dejarán tu alma acariciada
en un consuelo falso que calmará tu ánimo.

Ser culpable: ¿quién no lo es de haber sido desctructivo?
¿Quién no ha dañado a algún ser que a su lado haya estado?

Esos crímenes sin castigo que pesan en las vidas del humano, esos son los que carcomen el espíritu y nos llevan a cometer otros peores, y a sumar a estos actos, la mentira.  

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