Te abrazo desde la cubierta de este barco en que navegamos todos..
Nos han robado el mar;
con él la libertad,
pero ya la hallaremos
en un agua profunda donde continuar.
No nos detendremos, ni el ancla soltaremos.
A toda marcha el barco va,
a toda marcha el alma,
a toda marcha, el fiero pensamiento libre.
No nos detendremos:
la mente manda,
ella es el barco desde el que observamos,
donde sostendremos lo que nos anima:
la fuerza, el empuje,
el viento propicio,
que desde la popa
acelera el viaje.
No nos detendremos, hay un horizonte:
Hacia allá iremos, ¡se ve tan dorado!
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