Adormecido contemplaba con entrecerrados ojos,
el declinar de mi vida, como el descenso vería,
desde una gris montaña.
Adormecido, en el inicio del final, ese instante me acunaba
y no me daba cuenta, y mi vida terminaba,
suavemente, desgastada.
Adormecido, de a poco fui muriendo y, entonces
vi, que de gusto había vivido, y que ya era tarde,
y el ocaso, ya la luz se devoraba.
Adormecido contemplaba, cómo la muerte en sus brazos
me guardaba y, entregado a su envoltura, levemente, sin luchar, en su regazo, yo muy quedo sin remedio moriría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario