viernes, 16 de noviembre de 2012

El crimen de no amar

Ladrón, ladrón de amor, que a la tumba envías, por no querer, 
de ese mismo amor gozar, 
y con horrendo desdén, ese mismo amor desprecias

Ladrón de amor,
que de a poco matas
y en lenta agonía,
mi vida desgajas.


Ladrón, ladrón impenitente,
a quien nada importa
la vida del que ama.


Ladrón, ladrón irredento, 
que sólo gozas cuando a otro despojas 
y su vida sin aliento dejas.

Ladrón, ladrón que, impío, saqueas,
y que de a poco matas, gozando el placer
de la muerte lenta, que a otros infieres,

y sin conmoverte, pues tu indiferencia
es puñal letal, que jamás falla en su puñalada.

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