jueves, 15 de noviembre de 2012
Cuando me recojo
Cuando me recojo y pienso,
vuelven y vuelven, ellos, mis recuerdos.
Cuando me recojo y pienso...
Comparecen, uno a uno y no me absuelven,
lejos aún, por ellos soy juzgado.
Me abruman con su juicio inapelable
pues ellos, mis recuerdos, indestructibles,
exhiben larga lista de maldades cometidas.
¿Quién resiste cada lista de su vida?
¿Quién recuerda, y su conciencia no reclama?
Imposible deshacer lo que hemos hecho;
y lo hecho lleva en sí el peso de lo irremediable,
y hiere, profundo, sin olvido alguno, esa horda
de errores cometidos, y no importa si al hacerlos
conocíamos del hacer, su consecuencia.
¡Cuánto tiempo hemos perdido, restañando, o
intentando restañar lo destruído!...
Insaciables, los recuerdos me devoran,
y las penas se abalanzan, oportunas,
y sin respiro, en sucesión eterna de dolores,
me consumen...
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