viernes, 16 de noviembre de 2012
Misericordia
Paciencia necesito, y paciencia pido, y también misericordia
para volver a mis interioridades
en las que me pierdo, irremisiblemente.
El desasosiego abunda, y las manos, atadas, mi mente atar parecen.
¿Será cosa de ubicar mi libertad
situándola en otro lugar que no tenga relación con este cuerpo?
Cuerpo al que no termino de acostumbrarme, a pesar de los años que lo habito,
y que este mismo tiempo vuelve, casi insoportable...
¡Ah, cuerpo!, ¡tan perecedero y tan grávido a la vez!
La vida me cuenta cosas, que sé debiera ocultar.
Cómplice de mí misma me veo, y con resquemor medito,
y temo,
de lo que voy a encontar.
Pensamientos negros, antiguos, torturantes,
ponen rotas, mis memorias, a mis pies,
y busco fuerza y no la hallo, ¿de qué me habré de servir?
Y tan humana me siento, sin un lugar para huir.
Encerrada en este cuerpo, hasta el fin, obligada a resistir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
no tan encerrada, pienso yo...
ResponderEliminar