lunes, 5 de noviembre de 2012

Lucha

.

¿Por qué soy tan tenue, tan débil?
De acusador me convierto en abogado,
y me apresuro a justificar todos tus males
acariciando de nuevo la ilusión de ser amado,
y olvidando tan presto tus olvidos.

Odio y amor, combate eterno,
se equilibran en  cantidad igual
y me rompen en pedazos,
y comienzo a culparme sin remedio,
y tu figura crece, amada mía.

Me has robado aquella lucidez 
que en otros tiempos me adornaba,
y de mí hacía un humano inteligente, o así, yo lo creía;
hoy,  me debilito y desvanezco.
Y el único anhelo es, en mi vida tu presencia.

¡Ah! ¡A qué extremos de bajeza he llegado!
Me hago ruin, y quiero ser más ruin contigo,
antes de vivir tu abandono;
y caigo, caigo, caigo, hasta honduras impensadas.
¿Es tu amor quien me conduce al infierno? 
¿O es ruindad lo que siempre me ha formado?         
      

No hay comentarios:

Publicar un comentario